viernes, junio 29, 2007

Fabricando estacas y otras herramientas: hay que tener amigos hasta en el infierno, y uno de ellos debe ser fontanero.

Porque, sin duda, tener un amigo fontanero conlleva un sinnúmero de ventajas:

- Cuando necesitas dar un repaso a todos los radiadores de la casa, es algo absolutamente inestimable.

- Suelen disponer de una furgoneta, así que también vienen muy bien a la hora de hacer una mudanza. Aunque en mi última mudanza, entre Arant, Hirdan y mi amigo fontanero, consiguieron escamotearme un par de tarjetas de crédito que no han vuelto a aparecer. Menos mal que conozco bien a mis amigos, y las cancelé de inmediato.

- Y, este es el motivo que viene al caso en el blog, saben soldar; y además tienen equipo para hacerlo.

Mi amigo fontanero responde al nombre de Truvor, Truvor Khan, para ser exactos. En realidad, poco más de media docena de personas sabemos que responde a ese nombre (los mismos que, por ejemplo, responderíamos a los nombres de Arant, Hirdan, o, por los mismos motivos, Axil) Pero tu grita “¡Eh, Truvor Khan!” cuando vayas en un autobús petao de gente, y, seguro que, si está dentro, responderá.

Truvor, además, es una bellísima persona, desinteresado, y amigo de sus amigos. Incluso cuando sus amigos son unos capullos desagradecidos como un servidor.

¡Y no sólo eso! Truvor es, también, un dibujante de cierto talento. En el dibujo de aquí al lado podéis ver un autorretrato que se hizo hace ya algún tiempo. Bueno, ya se sabe que los buenos artistas siempre intentan mejorar un pelín al modelo, ¿no? (Doy fe de que ese hacha existe, porque se la regalamos los amigotes. Y el tamaño es correcto)

El caso es que, sabedor de sus habilidades soldaduriles, un buen día me dirigí a verle, con el espíritu henchido de gorroneo. Por supuesto, no sin antes llenar una mochila de materiales que había encontrado, sacado de la basura, robado y, en última instancia, comprado.

Tras haberle explicado en todo detalle lo que necesitaba, dándole extensas instrucciones durante no menos de tres minutos, me piré y le dejé con el marrón; a sabiendas de que no me decepcionaría.

Y, efectivamente, apenas una semana más tarde, las hábiles manos de Truvor habían convertido unos diez kilos de chatarra en valiosas herramientas armaduriles.

Porque, gracias a su ardua labor, ahora soy el orgulloso poseedor de cinco estacas y dos acuñadores.

No, las estacas no son para cazar vampiros. Y sí, Buffy tiene morbillo. Y ahora, si hemos acabado con los tópicos que todo el mundo suelta cuando les cuento lo de hacer estacas, podemos seguir con el tema, ¿no?

No mucha gente sabe lo que es una estaca en el contexto del armadureo y el trabajo de chapa. Una estaca es, básicamente, un polluelo de yunque que se fue volando y se posó en lo alto de un poste.

Si, como una cigüeña, pero a lo heavy metal.

Las estacas viven en estrecha simbiosis con los martillos de trabajar chapa y los soportes para estacas, que pueden ser desde agujeros en un tocón hasta estudiados soportes móviles; pasando por los clásicos huecos de los yunques (que son su ecosistema original, y sin duda, su sitio predilecto)

Ya os he dicho que las estacas son polluelos de yunque. Esta especie presenta un marcado dimorfismo entre crías y ejemplares maduros, ya que las estacas, por lo general, presentan todo tipo de formas pintorescas, muy alejadas de la del yunque adulto.

Eso sí, todas ellas tienen un antecesor común: el estacus estacus, también conocido como barra de hierro, en este caso, cuadrada y de 30x30mm. El estacus estacus crece en los almacenes de hierro, y los armeros pueden cazarlo en fragmentos de seis metros de longitud

Claro, por lo general te tienen que dividir estas enormes barras en trozos más pequeños para posibilitar su traslado al nido

Y luego, tendrás que tirar de radial para llegar a la longitud correcta. Las mías son de unos 40cm, siguiendo el sabio principio de que más vale que sobre, que para cortar más siempre estoy a tiempo.

Una de las variantes más comunes de la estaca es la estacus bolus remolcii. Sin duda, esta estaca ha evolucionado de la bola de remolque común, también conocida como bola de remolque sujeta en un tornillo de banco. Sus habilidades son las mismas que las de su antecesora, con la diferencia de que permite mucha más libertad de movimientos al armero del que depende su ecosistema.

Con la bola sujeta al tornillo de banco todo era mucho más difícil, e intentar elevar chapa era casi impensable. Con esta maravilla, en cambio, todo se simplifica considerablemente, sobre todo porque no hay que ir a recogerla cada vez que sale despedida del tornillo de banco.

Otra especie destacada es la tubus gordus ex palus, que procede del cruce de la estaca común con un trozo de tubo metálico encontrado en un contenedor cercano.

Esta estaca es tan extraordinariamente práctica, que apenas concibo cómo fui capaz de hacer los yelmos sin ella. En cuestión de minutos conseguí ajustar unas piezas de una hombrera que me estaban volviendo loco.

Al principio, no teníamos muy clara la forma soldar este tipo de estaca y que quedara sólida. Llegamos a barajar algunas ideas bastante peregrinas.

Sin embargo, maese Truvor tuvo a bien idear un mecanismo realmente sólido para resistir golpes, incluyendo taladrar el tubo y una concienzuda soldadura, por dentro y por fuera. Y es que lo que Truvor suelda, soldado queda.

Además, debo decir que dejó intacta la superficie exterior del tubo, lo cual es todo un detallazo, teniendo en cuenta lo que me había costado pulirlo un poco a partir de su lamentable estado original.

Existe una variedad de esta última estaca, conocida como tubus finus ex palus, que difiere de la anterior en el grosor del tubo. En este caso, el tubo fue robado de digo encontrado entre el material destinado al montaje un andamio cercano.

El proceso de montaje es exactamente el mismo que en el caso anterior.

La siguiente estaca que nos encontramos es de una variedad multiusos sumamente adaptable. Procedente de un soporte de bola de remolque, tiene un ángulo recto afilado, y una superficie curva de borde también muy marcado, espero que ideal para algunas cosillas que tengo en mente.

Sí, ya sé que tiene agujeros, pero la idea es emplearla por los bordes, no por el medio. El que quiera piezas de diseño perfecto que se vaya a un tornero, pero esto sale mucho, mucho, pero que mucho más barato.

Por último, y aún sin terminar, tenemos el estacus cortadus. Este tipo de estaca lo eché de menos con el segundo spangenhelm, me hubiera venido muy bien para afilar la cresta del nasal.

Este ejemplar aún no ha alcanzado su pleno desarrollo, todavía le hace falta un lijado y pulido de la superficie.

Antes de pasar a las otras herramientas que se curró Truvor, os voy a presentar los soportes para las estacas.

Podéis ver que me decanté por unos vulgares tocones de encina (el más alto es, por el otro lado, mi tocón de hundir)

Taladrar la encina a cierta profundidad y con un diámetro importante no es fácil, y las brocas tienen que ser sólidas. Al ser agujeros redondos, decidí redondear también un poco la base de las estacas para que encajaran un poco mejor. Un ratito de radial con disco de desbastar, y listo. Aún así, podéis ver en la foto una pinza de la ropa haciendo -innecesariamente- de cuña.

Porque si el agujero es profundo y la estaca encaja bien, después de unos cuantos martillazos va a quedar sólidamente clavada en el tocón, y te hace falta liarte a mazazos para sacarla. Lo sé, a mi me pasó el otro día. Tuve que subir a casa a por un mazo gordo para poder sacar la estaca.

Lo del tocón solo ligeramente taladrado y el tornillo de banco bien atornillado al tocón con tirafondos es un invento fantástico, por cierto. Fácil, cómodo y estable; nunca salga sin él.

Ya hablaremos más del uso de estacas cuando empecemos a tratar de las hombreras. Por ahora, os voy a presentar las otras herramientas que me ha soldado Truvor.

¿Os acordáis, hace ya tiempo, cuando os hablé de la malla remachada y de los acuñadores construidos con un buje de puerta? Bueno, pues mis escasos intentos de aplanar anillas con ellos hace ya casi un año terminaron por culpa de una premonición.

La premonición que tuve venía a decir: si sigo haciendo esto así, es sólo cuestión de tiempo que tenga que despegarme un dedo de la maza ayudándome con una espátula. Y ese tiempo se va a medir en minutos, más que en horas.

Sin embargo, gracias a un cacho vara de hierro que encontré por la calle (que sí, que es verdad, que éste no lo robé) ahora mis acuñadores tienen una larga y sólida asa, que me permitirá mantener los deditos lejos de los mazazos.

Y ahora, a ver si es verdad, y en la próxima entrega hablamos de las hombreras, que, poco a poco, van avanzando.

15 comentarios:

Harald dijo...

guay Axil,yo también me hice mis propias estacas solo que yo les soldé una plataforma para atornillarlas al tocón,con esto ya si que no hay quien te gane,ya puedes hacer de todo

Tholcaran Aldahini dijo...

Hola, con admiración descubro que tu trabajo lleva cierta delantera al mío, yo llevo juntando algunos materiales para construir algunas herramientas que se señalan en un libro que adquirí hace poco. Y las estacas... bueno yo las llamaba "tas" o algo así por imitación a otros textos que encontré... están en proceso de confección.
Una de las herramienta que ya tengo en mi poder es para dar volumen a las planchas, la mande hacer a un tornero y fue toda una proeza ya que los torneros no están habituados a que les envíen hacer piezas "no tradicionales" pero al final encontré a uno que acepto el desafío, ya que le gusta la artesanía, eso me permitió intercambiar alguna información que le era útil para dar patina a los metales y a cambio realizo la pieza que necesitaba.

Saludos

tholcaran aldahini dijo...

Ups... No me había dado cuenta que no estaba mi dirección de fotolog...
Ahora si:


www.fotolog.com/tholcaran

Axil dijo...

Señor Aldahini (¿"El hijo del árbol"?) me ha encantado su blog.

¿Cómo hiciste el grabado del hacha? Está genial

Supongo que el libro que dices es el "Techniques of medieval armour reproduction" que sacas en el blog. Un libro fantástico, ocuparía un lugar destacado en mi biblioteca, si es alguna vez dejara de estar encima de la mesa.

Lo de los tases... pues posiblemente sea una traducción mucho más correcta que "estaca", lo confieso.

Últimamente me he acostumbrado a pensar en un tas como en algo que sujetas con la mano; y en una estaca como algo que está fijo; pero lo cierto es que no tengo referencias claras al respecto; es más cosa mía que nomenclatura exacta.

La herramienta del tornero ¿es el molde de hundir chapa que sale junto al libro? Tengo que ver si me hago yo con el fondo de unos cuantos extintores para apañarme algunas de esas, que lo del tocón me gusta cada vez menos...

Y oye... ¿cómo le das pátina a los metales?

Frijolero dijo...

Ahora comprendo las ventajas de tener un amigo plomero....(debo conseguirme a uno)

Axil, ¿que debo hacer para evitar que el maldito galvanizado se le caiga a la cota de malla y para evitar que se exide la infeliz?

Y una ultima pregunta ¿el metal con el que trabajas lo consigues en una ferreteria, una hojalateria o en donde?

Saludos, y recuerden que los hombres verdaderos usan falda...( y no de mujer)

www.kiltmen.com
www.utilikilts.com

Thölcaran Aldahini dijo...

Hola Axil, curioso tu eres el primero que identifica mi nombre, es "hijo de los árboles", en mi gusto por los hermanos verdes lo que impulso adoptar ese nombre... en otra oportunidad te cuento la historia completa.

El grabado del hacha fue realizado con cloruro férrico una sal disuelta en agua que se utiliza comúnmente para confeccionar pistas para circuitos electrónicos, hace algunos años experimentando en fierro dio buenos resultados, es mas seguro que usar ácido, por el tema de los vapores y su desecho. La técnica es simple: por ejemplo realizo un diseño en papel con la forma de la pieza que quiero grabar, luego cubro el metal completamente con papel pegote, paso el diseño a la pieza, con un cuchillo cartonero tipo bisturí corto el papel dejando expuesta la figura en las partes del metal que quiero que se grabe, detalles como letras y runas las grabo directamente en el metal con el lápiz de tinta óleo, luego sumerjo la pieza en la solución temperada por unos 10 a 15 minutos, la retiro lavándola con abundante agua, retiro los papeles pegotes y la marcas de pintura utilizando lija fina, luego de ello puedo barnizar o dejar que el tiempo y el oxido le den un aspecto de antigüedad.

La solución lo aplico para fierro, cobre, bronce, latón, y alpaca. Eso te da un amplio abanico de posibilidades de uso.

Por lo de la patina, conozco una forma de darle patina verde al cobre y bronce usando soluciones de salmuera… pero no lo he realizado aun para asegurarme, si gustas te envío una copia escaneada de la técnica, la tengo en unos libros que adquirí.

De ahí te cuento las aventuras que tengo con mi guantelete, una consulta, ¿que espesor de lamina de metal será apropiada para un guantelete?, yo estoy trabajando con una de 0,7 mm es ideal para deformar pero temo que al final queden muy blandos al impacto.

Ahora si, saludos y que estés bien.

Axil dijo...

Frijolero, la única forma de evitar que se caiga el galvanizado... es haber comprado alambre bien galvanizado.

Puede ayudarte liman los dientes de los alicates que utilizas.

Yo la chapa la consigo en lo que a este lado del charco se suele llamar "almacenes de hierro" No sé si una hojalatería será exactamente lo mismo

(Y ya estuve tentado de comprarme un kilt cuando estuve en Escocia hace unos años, pero eran repugnantemente caros)

Axil dijo...

Aldahini, confieso que el "Alda" lo tuve que mirar.

Gracias por el detalle sobre el grabado. Qué buena idea lo de la solución para circuitos impresos.

Sobre los guanteletes, no tengo experiencia directa, pero lo que he leido por ahí es que lo ideal en hierro es 1mm de espesosr. Menos de eso no proteje, y más es demasiado pesado como para manejar una espada con soltura.

(Insisto, hablo por referencias)

redsnake dijo...

muy buen trabajo me d mucho gusto que ese videillo y fotos te ayuden y asi puedas empezar a hacer mas herramienta y seguir con las armauras ya sabes que si necesitas algo solo dime jejje yo te ayudare en todo lo que pueda esperamos ver tus hombreras y si quieres algun consejillo (que nunca esta de mas jejej)pues ya sabe o lo que me decias de los ptrones o culquier otra cosa

yo se que es dificil mantener comunicacion pero con calma hay mas tiempo que vida y hay que ponernos mas de acuerdo saludos y seguiremos con las amaduras y espero ya tener tiempo para pinerme a trabajar en mi blog ya eso se tiene que hcer

Anónimo dijo...

Según la tradición de los crucigramas: yunque de platero=tas

Saludos de parte de Juanjo (sí, sí, el de los pinchos y otros menesteres).

Leon dijo...

Vaya una linda colección de maquinas de tortura para metal :D con esas herramientas estoy seguro que vas a hacer maravillas Axil. Por cierto, ya pronto subo a mi blog las fotos del acolchamiento del greathelm, dificultades tecnicas con la maldita camara digital, pero ya esta funcionando.

Para Frijolero y en realidad para todo aquel que este interesado en el tema, Axil tiene razón, la única solución es inspeccionar el alambre previamente y cerciorarse que no tiene manchas grises o zonas sin zinc, pues es señal de desastre inminente. Para evitar la oxidación algo que me ha funcionado es sumergir brevemente la malla en vinagre (no, no es broma)El vinagre forma una capa protectora de oxido de zinc que retarda la aparición de oxido rojo. Esto va según creo por el tema de las pátinas.

Axil dijo...

¡Hombre, Juanjo!

¡Cuanto tiempo sin veros por este humilde lar!

Creo que, efectivamente, todos hemos aprendido la palabra "tas" haciendo crucigramas. Debe ser algo así como la argamasa que utilizan los creadores de crucigramas cuando hay que unir algunas palabras que no terminaban de encajar bien.

(Bueno, esa y "Afluente del Miño")

Axil dijo...

León, espero ansioso las fotos de ese acolchado de greathelm (no veas el tiempo que llevaba buscando una imagen de ese tipo de acolchado)

Con lo del vinagre ¿el olor acaba por desaparecer del todo? Ya me estoy imaginando al temible Caballero del Encurtido, o al gallardo Sir Ensalada, con escudo de cebolletas rampantes sobre campo de lechugas.

Roccondil dijo...

Heil!

Hacia tiempo ya que frecuentaba este blog, pero por alguna razón la cual desconosco, nunca deje comentario.

Excelentisimo blog, hace algun tiempo ya que estoy trabajando en mi propia cota de malla, y aunque avanza muy lento ya que no me he dedicado 100% a ella, esta tematica de la "forja" me gusta hace ya mucho tiempo.

Excelentisimo blog, realmente.

Muchos saludos desde Chile.

Anónimo dijo...

hola