martes, mayo 19, 2015

Recomendando el "Basic Armouring". Aunque, espera... ¿Por qué no recomendar el "Construcción básica de armaduras"?

Los fieles seguidores de este blog (¿Hola? ¿Queda alguien ahí fuera?) se acordarán de que, hace ya unos cuantos años, yo contaba cómo empecé en esto del armadureo y la recreación. Estaba lleno de ilusión, de energías, y de bastante más pelo que ahora; y, como tantos otros, empecé por la fan-ta-bu-lo-sa página de mi admirado amigo Julio Junco sobre cotas de malla.

Pero claro, una cosa lleva a la otra, y uno acaba queriendo meterse con chapas brillantes, escudos, y cienes y cienes de cosas más. Porque uno es un culoinquieto y siempre se mete en camisas de once varas. Y no sé si ahora, docenas de blogs de armadureo y de tutoriales en Youtube más tarde, la cosa ha cambiado, pero, en aquel momento, la inmensísima mayoría de la documentación accesible al respecto estaba escrita en perfidoalbionés, ya que los guiris nos llevaban décadas de ventaja en la recreación y, muy especialmente, en los combates medievales que montaba la SCA.

Así que ahí estaba yo, que como no tengo demasiados problemas en leer la lengua bárbara, me dedicaba a buscar documentación para mi incipiente obsesión afición. Y, entre aquellas primeras páginas al respecto, hubo una que resaltó con luz propia: ¡Arador! (No pongo el enlace porque ¡maldita sea! parece que ha vuelto a desaparecer!). Y, dentro de esa página, destaba una descarga. Un .pdf, que se podía descargar enterito, o en cuatro partes, por si tenías un modem lento. Y ese enlace era a un librito, obra de un tal Paul Blackwell, llamado "Basic Armouring". ¡Un libro que explicaba todas las técnicas básicas de armadureo, y a prueba de novatos! ¡Qué maravilla! (Y de este sí que pongo el enlace, que parece que la sección de descargas de Arador se mantiene)

Lo descargué. Lo imprimí. Lo encuaderné. Lo he leído y consultado docenas de veces. Y de él aprendí gran parte de las técnicas que fui empleando en los trabajos que iba publicando. Y, para mi sorpresa, resultó que mi blog iba teniendo cierto éxito, y que bastante gente lo seguía y se basaba en él para hacer sus propios pinitos en este mundillo. ¡Pero si no hacía más que usar información que ya estaba en internet!


Al principio, pensé que era cosa de mi talento como escritor, de mi encanto personal, y del indiscutible atractivo físico que emanaba de mis fotos. Pero ¡ah, decepción! resultó que era, sobre todo, por el idioma: en este mundo hiperconectado en el que el perfidoalbionés se emplea como lengua franca (¡qué contrasentido!), la gente sigue sintiéndose más cómoda leyendo en su idioma materno, que es, como todo el mundo sabe, el idioma que uno utiliza cuando se corta al afeitarse.

Con estos antecedentes, no pudo menos que llamarme la atención la propuesta que me hizo hace ahora cosa de justo un año mi amigo Yuber Okami:

- Oye, Axil, ¿te importa compartir la última entrada que he puesto en mi perfil de Facebook? Es por una muy buena causa.

- Me temo que no estoy muy seguro de a qué entrada te refieres...

- Me refiero a esa entrada de "Busco voluntarios para traducir Basic Armouring al Español con la bendición del autor"

¡Anda! ¡Pues sí que es una buena causa, oiga! Así que, ni corto ni perezoso, le di publicidad a la iniciativa, y le comuniqué a Yuber que no tenía ni la más mínima intención de acercarme a dicho trabajo, que andaba sin nada de tiempo libre. Eso sí, repasando ahora la conversación, veo que le pregunté como media docena de veces si Mr. Blackwell había dado permiso (cosa que había hecho ya desde el principio)

Unos meses más tarde, y tras varias consultas sobre la correcta traducción de algunos términos, me ofrecí para darle una vuelta y corregir alguna cosilla que pudiera ver. Algo que, rápidamente, se convirtió en un compromiso en hacer una corrección de estilo completa. ¿Os he dicho ya que siempre me acabo metiendo en camisas de once varas?

Así que me metí en el equipo de traducción que, hasta donde yo sé, se ha compuesto por el propio Yuber Okami, por Ángel Aibar Ballarin, por Daniel Carril Ortiz y por su seguro servidor.

Y me enfrenté al borrador, pensando que iba a poder aprovechar mi experiencia publicando en castellano cosas que había leído antes en inglés, y que tendría que corregir como media docena de términos en todo el texto.

Bendita inocencia. Maldita la hora.

Con todo el cariño del mundo al esforzado equipo de traducción, debo decir que el primer borrador que me pasaron estaba en un pikinglis que hubiera hecho sonrojarse a un puertorriqueño afincado en el Bronx. Aquello no fue una corrección de estilo, aquello fueron párrafos y párrafos y más párrafos escritos de nuevo. Aún conociendo casi de memoria el original, y habiendo puesto en práctica las técnicas explicadas, había partes que me hacían alzar las cejas y consultar el original en inglés para enterarme de qué se suponía que quería decir aquello.

Así que, en lugar de hacer un par de correcciones con un boli rojo colocado en mi oreja, agoté la caja entera de rotuladores rojos. Y luego lo volví a repasar, y me pulí otra media docena de rotuladores rojos, porque mi primer repaso había sido extremadamente deficiente. Y lo repasé por tercera vez, y seguí cambiando cosas, porque mi segundo repaso seguía siendo una castaña.

En alguna ocasión leí que una traducción nunca se terminaba, simplemente se abandonaba. Y había llegado el momento de dejarse de historias, y de dedicarse a otra cosa. Creo que fue Daniel Carril el que se curró la maquetación final y la conversión a .pdf, y...


¡Y AQUÍ ESTAMOS!

¡EN SUS PANTALLAS!
(o impresoras)

¡¡EN ALGO QUE SE PARECE BASTANTE AL CASTELLANO!!   
(si no lo miras muy de cerca)

¡¡¡CONSTRUCCIÓN BÁSICA DE ARMADURAS!!!


https://drive.google.com/file/d/0Bz3g9_GCmGtwYjVPaktxSFdCdzA/view

¡Pincha en la imagen! ¡Descárgate el libro! ¡Revísalo! ¡Dinos si encuentras faltas de ortografía o traducciones espantosas, y a lo mejor hasta lo corregimos!




domingo, mayo 10, 2015

Como sople el viento...

Yo ya lo avisé. Ahora, si os atrevéis, enfrentaos a ello en todo su esplendor.