viernes, noviembre 10, 2006

Trabajando la chapa (5): Muchacho, hay que ser muy macho para machacar muchos remaches

Antes de seguir hablando del yelmo, y de cómo unir las diferentes piezas entre si, tendremos que aprender las técnicas básicas de requeridas para esa labor: colocar remaches.

A la hora de unir las partes que componen una pieza de armadura, hay varias posibilidades:

- Pegarlas con papel celo. Barato y rápido, pero un pelín endeble.

- Superglue. Es posible que funcione, al menos si crees lo que dicen los anuncios. Pero los recreacionistas montarían en cólera, claro; no es demasiado histórico. Y además corres el riesgo de pegarte los dedos entre si, y ya se sabe que eso no mola nada.

- Graparlas. Podría ser una posibilidad, pero aún no he encontrado una grapadora con suficiente mala leche.

- Atornillarlas entre si. Vale, nos estamos acercando, pero hay un inconveniente: los tornillos abultan mucho y resultan muy molestos. Además, si te golpean mucho la armadura y se pone a vibrar con los golpes (dooooiiiioooiioioinnnng!) los tornillos se acaban aflojando y se caen. Os lo digo yo, que tengo una Vespa y sé de lo que hablo.

(Y claro, los recreacionistas podrían tener algo que decir sobre una métrica cuatro y cómo lograrla con un martillo y un yunque)

- Coserlas. Pues no sé, lo decía de coña, pero hasta cierto punto podría tener sentido. He visto alguna armadura lamelar con las placas cosidas con anillas metálicas. Pero claro, eso tiene un uso limitado en según qué piezas.

- Remacharlas. ¡SI! Eso es, esa es la forma correcta de hacer las cosas. Pero... ¿cómo vamos a remacharlas exactamente?

Hoy en día puedes ir a cualquier ferretería, mercería o curtiduría y comprar un sinfín de tipos diferentes de remaches, e incluso las herramientas para colocarlos. Hay remachadoras que pueden incrustar un remache en una viga de hormigón, y remachadoras que fijan una hebilla de cinturón en cuestión de segundos. Hay remaches para madera, para metal, para cuero, para chapa... Todos ellos extremadamente modernos y eficientes, todos ellos fabulosos, rápidos y resistentes, todos ellos extremadamente anacrónicos en una pieza de armadura.

Hoy en día, hasta los más estrictos recreacionistas se han ablandado, y ya no se molestan ni siquiera en buscar vetas de pirita de la que extraer el hierro para sus remaches. En un mundo tan acomodaticio, es normal que la gente recurra a comprar los remaches que va a utilizar. ¡No sé dónde vamos a parar!

El caso es que es difícil comprar remaches con un aspecto medianamente histórico, de los que hay que colocar con esa sofisticada herramienta llamada (tomad nota) mar-ti-llo.

Existe una alternativa: comprar clavos de hierro y cortarles lo que sobra. No, no es ninguna broma, es una alternativa muy seria; el único problema es que la cabeza suele ser muy fea.

Contra todo pronóstico, yo encontré remaches de los de antaño en una ferretería de Fuencarral. Tuve que encargarlos, esperar un par de semanas, y pagarlos a precio de oro, pero mereció la pena

En la foto podéis ver los remaches en cuestión, el cuerpo del remache es de 4mm de diámetro y la cabeza redondeada es de lo más chula. Claro, que viene un tanto mate y es conveniente darle una pulidita antes de montarlo en una pieza pulida. Eso es fácil, tiras de uno de los pulimentos de la chapa y, sujetando con cuidado el remache con un alicate, le das una pasada por el disco de pulir.

¡Con mucho cuidado! ¡Y con gafas de protección! Ten en cuenta en qué dirección roza el disco con el remache, porque esa es la dirección en la que le imprimirá la aceleración que le hará salir disparado de tu control. Y te aseguro que te interesa que eso sea hacia abajo y lejos de ti, o de otros blancos vivos o valiosos. Porque son un proyectil muy, pero que muy preocupante.

Por cierto, en la foto de más arriba, el remache de la derecha está pulido, y el otro no. ¿A que se nota la diferencia?

OK, ya tenemos los remaches listos. ¿Ahora qué? Es curioso, pero incluso hay una web en la que un pollo cuenta, específicamente, cómo se coloca un remache. El tipo sabe mucho más que yo, y además tiene una puntería estupenda con el martillo. De hecho, habla de dónde dar los golpes con una precisión muy alejada de mis capacidades.

Resumiendo: se atraviesan un par de chapas con el remache. Se apoya la cabeza del remache en una superficie adecuada. Se agarra un martillo de bola. Se golpea el remache hasta que queda convenientemente aplastado.

En la foto de al lado podéis ver un remache en su estado original, y cómo queda después de una buena sesión de martillazos. Como podéis imaginar, si hay un par de chapas de hierro ahí en medio, lo que el martilleo ha unido, no lo va a separar el hombre sin herramientas especializadas.

Peroooo ¿cómo es eso de una superficie adecuada para colocar la cabeza del remache? Puedes intentarlo sobre un tocón de encina, pero acaba amortiguando la fuerza del martillazo. Lo adecuado es una superficie metálica en la que se haya taladrado una pequeña semiesfera adecuada al tamaño de la cabeza del remache.

Exacto, utilizamos un taladro, lo más parecido a un yunque que podamos encontrar, y un poquito de habilidad. Y preparamos el cacharro de al lado, al que, ya para nota, forras con un poco de cinta de carrocero para que no arañe la chapa que vayas a remachar.

El único misterio que queda es saber cual es el largo necesario para el remache. Por lo general, con que sobresalga de las chapas dos o tres milímetros, da más que de sobra para remachar. Si te pasas de largo, será casi imposible remacharlo bien, y todo el invento bailará y se moverá. Y en verdad os digo que dar con ese largo es lo más complicado de todo.

El caso es que cortas lo que sobra del remache, ya sea con unas tenazas o con una cizalla (yo uso la misma cizallita de cortar el alambre de la malla), colocas el remache, y te lías a martillazos hasta conseguir darle al remache una forma satisfactoria, que el remache quede perfectamente fijado, y que el conjunto no se menee en absoluto. ¡Ah! y hay que asegurarse de que no quede nada que sobresalga demasiado, al fin y al cabo, este el lado de la armadura que apunta hacia tu piel, y tu no quieres que haya cosas afiladas ahí, ¿verdad?

¡Y la verdad es que no tiene mucho más misterio! En la foto se puede ver cómo queda la parte de dentro de varios remaches del spangenhelm, con una estupenda forma de domo logrado a golpe de martillo. Esos ya no se mueven de ahí sin la intervención de un taladro, palabra.

¿Qué más hay que saber al respecto? Muy sencillo: que los martillazos hay que dárselos al remache. Porque, si no tienes cuidado, darás los martillazos al lado del remache. ¿Y qué hay al lado del remache? ¡SI! ¡La chapa que has estado horas y horas puliendo! ¡Y que se vuelve realmente deforme después de ¿cómo he logrado dar media docena de martillazos tan lejos? unos cuantos golpes desafortunados!

Y, para terminar, la respuesta a la pregunta que todos tenéis en mente: cinco. Si, cinco. Cinco son los minutos que un novato tarda (de media) en colocar un remache. Cinco minutos, cinco. Y mi spangen necesitará casi cien remaches. ¡Puf!

4 comentarios:

sec dijo...

Buenas Axil, 5 minutos es al principio, cuando hayas acabado los 100 remaches llevarás una media de 4.5 minutos, 8),más en serio andarás ya por 2.5 o 3 minutos como mucho,codo de tenista aunque jamás hayas tocado una raqueta y los timpanos sonando ding ding cuando te metes a la cama y hay un silencio total menos en tú cabeza.

En cuanto a lo de muy macho me parece que tiene que ver más con la cordura que con el genero sexual de cada uno.;)

PS:ya he visto el cuero de Pau,perfecto.

AxilArmero dijo...

"los timpanos sonando ding ding cuando te metes a la cama y hay un silencio total menos en tú cabeza."

Pardiez, que doy fe de ello

Flor dijo...

hola, me podrias decir la direccion exacta de la ferreteria donde conseguiste los remaches?
gracias!!

Axil dijo...

Here:

- Ferretería Industrial Norte. C/ Nuestra Señora de Valverde 130 (Madrid-Fuencarral). Telf: 913583879.

Pero eso fue hace ya unos cuantos años, y me llevé la media caja que les quedaba hacía vaya usted a saber cuánto.Las buenas noticias son que en casi cualquier ferretería industrial deberían poder encargartelos. Y si no, mira aquí:

http://el-blindado-personal.blogspot.com.es/2009/01/donde-comprar-material.html