domingo, mayo 20, 2012

Portillo 2012: Es una nube pasajera.

- Nah, tranquilo, sólo es una nube pasajera.
- Tenías que decirlo ¿verdad? Ya sabes lo que significa eso ¿no? Que ahora esa frase va a tener que ser el título de la entrada de mi blog, porque nos va a llover hasta que nos ahoguemos. Bocazas.

Ésta fue, poco más o menos, la conversación que tuve el viernes con mi amigo David, cuando nos pilló el primer chubasco en Portillo y todos nos refugiamos bajo arcos y toldos.


Y es que este año, de una fuñetera vez, pude por fin acercarme al evento que organizan en Portillo los castellanos Caballeros del Duero, donde nos reencontramos con el más puro y auténtico espíritu de la recreación. Es decir: nos hizo un tiempo de perros y nos llovió a cántaros. Otra vez.

Y mira que el castillo, del SXV, es muy, pero que muy bonito.


Los Caballeros del Duero lo habían preparado todo estupendamente para poder montar una fragua allí mismo, y la gente de, no sé muy bien si era la Asociación de Amigos de los Castillos, o de Patrimonio, se desvivieron ayudando a montarlo todo el mismo viernes (thanks!).


Lástima que, con la lluvia, el fuelle se pasara más tiempo envuelto en plástico y arpillera para protegerlo que funcionando. Creo que en total pude hacer... ¿cinco caldeos? del cuchillo que quería haber hecho allí.


Una auténtica pena, porque el evento prometía. Fantástica la nocturna búsqueda de la reliquia robada, con campestres emboscadas a la luz de las antorchas, y con alguno de los del Duero haciendo exhibición de sangre felina a la hora de bajar por las cuestas.


 Y fantástico incluir conferencias divulgativas en el evento, y fantásticas las expectativas... aunque pasadas por agua.


Del evento sacamos algunos ratos muy divertidos, y algunas conversaciones estupendas con gente de diferentes grupos: los mismos Caballeros del Duero, la mallorquina Compañía del Podenco Blanco, que tiene algunos interesantísimos planes para el futuro, Conca, Cámara, y algunos más que me estoy pasando por alto seguro...


...pero, desgraciadamente, a media tarde del sábado estábamos ya un poco hasta las narices, entre una creciente pachuchez, y una acumulada frustración con la adversa climatología que últimamente no parece perdonarnos ni un solo evento. Al final, decidimos tomar las de Villadiego y volvernos a Madrid el mismo sábado (el evento acababa el domingo) antes de mojarnos más.


Así que vaya desde aquí mi agradecimiento a los Caballeros del Duero por la invitación, por el más que considerable apoyo logístico para montar la fragua, y, sobre todo, por su soberbia hospitalidad. Y, también, mis más sentidas disculpas por irnos de allí de forma tan  apresurada y sin despedirnos de casi nadie (cuando tomamos la decisión de irnos, era ya algo tarde, y aún nos quedaban bastantes kilómetros hasta llegar a casa).

Creo que, para el próximo evento, voy a dejarme de SXIII y me voy a pasar directamente a la recreación bíblica.





miércoles, mayo 02, 2012

Ciutadilla 2012: Lo que el viento se llevó.

Escuchad mis palabras, pobres mortales, y temblad, porque yo soy Eolo, indiscutible señor de Ciutadilla, de sus altos y de su castillo. ¡Temblad, pues soy yo quien barre a los peones y a los jinetes a mi voluntad; el mismo que nombra "cometa" a un escudo y arrastra escudo y portador de un extremo a otro de la comarca sin reparo ninguno!

Y escuchadme con atención, porque llegará el día en que una poderosa mesnada ose reunirse en mis dominios, y se atrevan a levantar un orgulloso campamento, desafiando mi poder. ¡Ah, qué terrible destino les espera!




DIA 1. El Huracán.

Porque está escrito que llegarás a Ciutadilla con retraso, y te preocuparás de no poder hacer pasar tu carruaje hasta dentro para descargarlo; pero cuando por fin alcances tu destino, verás el alto lleno de otros carruajes, y no sabrás el motivo, y te llenarás de dudas y de zozobra.

Entonces verás a viejos amigos, y les preguntarás si es que ellos también acaban de llegar; pero mis designios te serán contrarios, y ellos te darán testimonio de mi poder, y de cómo un simple gesto de mi dedo ha barrido sus tiendas de la faz de la tierra. Y gran parte de la hueste se retirará ese mismo día, temerosa de mi grandeza y de mi ira.


Pero tú, infeliz, no escucharás, no sabrás interpretar las señales, perseverarás en desafiarme, y te atreverás a montar tu insignificante tienda, oponiéndola a mi voluntad.






NOCHE 1. El Diluvio.

Sabe que esa noche volveré a acercarme al campamento, y con la ayuda de Hydros cubriré con un espeso manto de agua todo lo que allí permanezca, y tanto los equipos como las personas se empaparán, y más tiendas sucumbirán a mi poder.


 
Y algunos no se rendirán, sino que porfiarán y usarán el plan B para intentar salvarse de mi furia.



Pero aquellos que por fin hayan visto las señales, comprenderán, doblarán la cerviz, y se irán de allí a toda prisa.


 

DIA 2. La calma que precede a la tormenta.

Y el segundo día los mortales creerán que ya ha pasado lo peor, y se confiarán, y caminarán alegres por los campos.


Y se dedicarán inocentemente a charlar y a tejer, ajenos al destino que les reservo.


Y coserán zapatos largo tiempo inconclusos, sin saber lo que les aguarda.


En ese día, los aguerridos caballeros presumirán de su virilidad, exhibiendo sus habilidades ecuestres con sus briosos corceles

¿Cómo que no hay narices de sacar y publicar una foto así? (¡Hola, Dark!)

y, en su ignorancia, combatirán fútiles batallas, sin saber lo que les espera.


Porque ¡ah, qué parcos son los medios de los que disponen los hombres para oponerse a mi furia! ¡qué inútiles sus esfuerzos, qué vacías sus porfías!





NOCHE 2. ¡El Apocrilipsis!


Está escrito que, en esa noche, mientras los mortales se regocijan con su cena, se producirán grandes portentos, y alguién dará testimonio de haber visto un colchón hinchable volando por sobre el campamento, y ese será tu colchón, que yo mismo habré arrebatado de tu tienda con un gesto de mi mano, arrancando sin esfuerzo las picas que, en tu engreimiento, hayas intentado oponerme.


¡Grandes serán tu pesar y tu sufrimiento, y visto en semejante necesidad, recogerás tu tienda y tus pertenencias en el tiempo de apenas un suspiro, y lo guardarás todo en tu carruaje para mantenerlo a salvo de la debacle!


Y habrás de seguir el duro y amargo camino de la derrota, y acogerte al refugio de la villa, siguiendo el camino de otros que cayeron antes que tú.



¡Y da gracias de disponer de este refugio! Porque aún aguarda un destino más cruel a los que se empecinan en oponerse a mi voluntad; y así, esa misma noche derribaré sobre las cabezas de A. y C. el techo que las cubre, y ellas deberán enfrentarse a mi furia en solitario, y resistir al raso la llegada del nuevo día.




DIA 2. La Desolación.

Y el nuevo día amanecerá sobre el paisaje devastado, y la soberbia del hombre habrá acabado, y todos recogerán lo poco que quede en pie y retrocederán ante mi poder, un día antes de lo que tenían previsto.


¡Sufrid, mortales! ¡Llorad! ¡Penad vuestro desconsuelo entre el llanto, el frío, y el rechinar de dientes, porque mía, y sólo mía, será la victoria!



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Traducido del catalán antiguo de un texto encontrado en las cercanías de la villa leridana de Ciutadilla. El original apareció envuelto en lo que parece ser lona bruscamente desgarrada, y presenta una portada ricamente labrada, sobre la que una vandálica mano moderna ha impreso un grafiti.



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