martes, agosto 08, 2006

El spangenhelm (1)

Finalmente, hoy vamos a empezar a explicar cómo se fabrica un spangenhelm.

- ¿Un espanguequé?
- Un spangenhelm.
- Ah, vale.

Spangenhelm es una palabra alemana, que significa literalmente un yelmo (helm) fabricado de aparatos de ortodoncia (spange)

¡Ah! ¿Que no os lo creeis? Vosotros mismos, podéis consultarlo aquí.

Bueno, vale, es posible que la acepción correcta no sea esa, sino la de horquilla. Claro que, en tal caso, no nos estaríamos refiriendo a un guerrero de la antigüedad, sino a un casco de horquillas: los intentos desesperados que hacían las mujeres en los años 60 para mantener en su sitio unos moños imposibles.

Claro, siempre hay opiniones heréticas que intentan traducir el término como yelmo de bandas o yelmo segmentado, y es que hay gente para todo...

El caso es que un spangenhelm es un casco hecho de varias piezas independientes remachadas entre si. El término hace referencia más a una técnica de construcción que a un estilo de casco en si, ya que los hubo desde más o menos el siglo IV hasta más o menos el XV. Desde el famoso yelmo anglosajón de Coppergate (S VIII) o incluso algunos yelmos romanos, hasta los cascos "normandos" de la batalla de Hastings. (Gracias a Yeyo, cuya erudición está detrás de gran parte de esto, y a los demás miembros de la AEEA que me ayudaron a resolver un problema de orejas)

Mi primer intento es de este último tipo, usando como guía las instrucciones de la web de Arador para lograr algo parecido al casco de esta imagen (un casco normando en cuatro secciones). No tengo nada claro qué grado de éxito voy a alcanzar, pero acabo de empezar, y ya creo que lo voy a declarar oficialmente lamentable prototipo, confiando en mis futuros esfuerzos para obtener un yelmo decente, y dejando el que está en curso como un ejercicio de aprendizaje sin mayores pretensiones.

Paso a narrar los desastres potenciales en los que se puede incurrir, más que nada para que el lector avisado no caiga en ellos en caso de querer emular mis intentos. Por eso los llamo potenciales, en mi caso no son potencialidades, sino que han colapsado en absolutas certezas.

Cagada potencial inicial: Las medidas.
Porque, arrastrado por la emoción, empecé a fabricar el casco sin tener una idea clara del perímetro adecuado, y una cosa es cierta sobre la chapa de hierro: no da nada de si (salvo determinado tratamiento a martillazos que no viene al caso, que la adelgaza mucho, y que escapa a mis habilidades) El riesgo es claro, pero ¿cómo llegué a no saber el perímetro adecuado? ¿Acaso no es lo gorda que tengas la cabeza?
Pues no: El casco no va colocado directamente en la cabeza.
Lo primero que te pones en la cabeza es la cofia de armas, un acolchado que protege la cabeza con una primera capa suave y blanda. Eso no lo tengo (aunque mi querida madre, persona a prueba de excentricidades donde las haya, está en ello) así que aún no sé cuanto abultará.
Lo segundo que te pones es el almófar. Eso si lo tengo, y formó parte de las pruebas.
Dentro del casco van unas tiras de cuero, que tampoco tengo, y cuyo grosor, por tanto, desconozco.

Podría basarme en las medidas indicadas en algunos patrones de la web, pero tengo un problema. Como aquellos que me conocen saben bien, un cerebro privilegiado como el mío ocupa un volumen considerable, y por tanto sólo puede albergarse en una bóveda craneal de dimensiones superiores a la media. Entendámonos, no es que pueda hacer el pino sin manos y quedarme como un tentetieso, pero tengo una peonza de importancia, suficiente para que las medidas estándar me queden... prietas.

Así que al final, tras varios experimentos, y tras añadir un respetable margen a las medidas habituales, decidí hacer una banda perimetral de 69x5 centímetros, que creo que resultará bastante adecuada. Por cierto, todas las piezas de este post han sido cortadas en chapa de hierro de 1,6mm (el del almacén de metales decía que la chapa era de 1,5mm, pero mi calibre se obstina en decir que es 1,6) con radial, después de una ruidosa y torcida experiencia con la sierra de calar, y un doloroso y vano intento con las tijeras de aviación

Segunda cagada potencial: el patrón de cartulina
Lo verás en todas las webs sobre armaduras. "Haz un patrón de cartulina, haz un patrón de cartulina antes, te ahorrará tiempo más tarde". Y una leche.
Bajé al todoacien de la esquina y compré unas cartulinas. Que venían enrolladas. Y que están vivas. Y que me odian.
Las puñeteras no paran de retorcerse y saltar. Si por un casual fuera capaz de construir un modelo del yelmo con ellas, se retorcería como una serpiente y saltaría como una rana. Son inmanejables. Es más fácil trabajar el metal que esa cartulina (al menos, el hierro se queda quieto cuando le has dado forma)
Creo que es mejor ir pieza a pieza, y, una vez tienes unas piezas aseguradas en metal, preparar el patrón en cartulina de la siguiente, aprovechando que tienes una base firme. Aquí veis el patrón de la cresta, nasal incluido, fijado (mediante un sofisticado procedimiento de mi invención) a la banda perimetral, que, por cierto, se puede doblar a mano sin complicación sobre un tubo o sobre la propia cabeza.

Tercera cagada potencial: las medidas de las bandas
Me he quedado corto. Lo sé, aunque aún no tengo pruebas. La banda longitudinal, la "cresta" que se prolonga en el nasal, tiene 50x3cm, mientras que la transversal tiene 41x3. Son ligerísimamente cortas, el casco no va a quedar puntiagudo, sino redondeado, pero eso no me preocupa. Lo peor es que van a resultar demasiado estrechas, y me va a costar remachar las láminas que cubren los huecos entre las bandas.


Cuarta cagada potencial: el abombado
Ahora lo sé: donde dice "Lightly dish the head band" no quiere decir "abomba ligeramente la banda de la cabeza". Lo que quiere decir es "ni se te ocurra abombar nada en absoluto, so idiota". Más que nada, porque luego cuesta un huevo planificarlo y que todo encaje más o menos bien, y además no aporta nada en absoluto.
Por otra parte ¿os acordáis de cómo se fabricaba un tocón para abombar? Vale, pues por el otro lado del tocón le podéis ir haciendo otro hueco a golpe de formón, mucho menos profundo y de curvatura mucho menos pronunciada que la que se consigue con la radial. ¡Ah! comprad formones baratos. Yo me compré uno caro y (supuestamente) bueno, y murió en su lucha contra la encina a la media docena de astillas, así que creo que el gasto extra no merecía la pena.


Quinta cagada potencial: el destierro
"Na, son sólo un par de martillazos, tampoco hará tanto ruido..." Y otra leche.
Son cientos de martillazos. Fuertes. Sobre chapa resonante. Sobre superficies aún más resonantes. El que suscribe se ha tenido que bajar los bártulos al garaje, para no dar pie a un más que justificado linchamiento vecinal. Y es que a veces, tener el garaje en un segundo sótano con pocos habituales no es tan malo. Aunque los pocos vecinos que pasaron me miraron algo raro, la verdad. ¿Que tampoco os lo creeis, la foto no es suficiente? No os preocupéis, hay fotos del casco colocado sobre el inconfundible asiento de la Vespa


Sexta cagada potencial: el planificado
"Para planificar, se dan martillazos sobre una superficie curva, tipo la bola de remolque, en el punto de contacto del metal con la bola, usando un martillo de chapista plano y ligero". Y otro moloko-plus. Primero, el martillo no es de chapista, es de chapero: es un martillo mariquita prácticamente inútil con la chapa de 1,6mm. Y segundo, mi experiencia de novato es que planificas mucho mejor al revés: golpeando desde atrás con un martillo curvo y sobre una superficie plana. Bueno, el caso es que al final, con perseverancia, consigues un resultado medio aceptable.


Séptima cagada potencial: ¿Dónde y cómo van los agujeros?
Si sigues las instrucciones de una página web, sigue las instrucciones de una página web y no te pases de listo. Así, te darías cuenta de que las esquinas de los triangulitos que te faltan no van sujetos por los remaches de la intersección de las bandas, sino por los remaches que van en las bandas al lado de las intersecciones. Como yo me alampé, e hice los agujeros antes de fijarme bien en dónde iban, ahora tendré que hacer varios más, y aquello va a parecer un escurreverduras, más que un casco.
Por otra parte ¿qué te hace suponer que sabes tomar medidas sobre superficies curvas para que coincidan los taladros? Lo que tienes que hacer es taladrar una pieza, colocar la otra, y taladrar a través del agujero de la primera. Si no, la cosa va a quedar forzada.
El resultado, hasta el momento, es el de la foto. Tal como está, sujeto por tornillitos, creo que podría venderlo como casco de percepción extrasensorial para leer la mente de los demás. Aún no es más que el principio, pero la tasa de cagadas es alta. Seguiremos informando.

(Leches, si aún no he explicado cómo se fabrican los martillos de abombar. A ver si me acuerdo de hacerlo después de vacaciones, que la cosa mola)

3 comentarios:

recisinhoc dijo...

bien hermanos de trabajo veo que han progresado mucho

Anónimo dijo...

holas soy milthon de chile y estaba empesando a haser una cota de malla asiendo los eslabones con una llave "halen" (creo que asi se escribe ) y se asia muy lento asi que para agilizar mi produccion empese a buscar en la red alguna sugerencia, y encontre esta pagina he leido lo de la cota y voy a ver si un caballero me ase la vara jejeje y acabo de ver esto y me parece genial .. asi que voy a tratar de aserla weno muy bien que quede gente que aprecie la antigua usansa y que ademas igual una cota te salva de algun malandra que te quiera acuchillar asi que wena!! me despido y os felicito ..

AxilArmero dijo...

No deja de sorprenderme ver comentarios por antiguas entradas del blog.
Milthon: no hagas mucho caso de mis instrucciones, no son más que comentarios con ánimo jocoso. La madre del cordero es la web del maestro Julio Del Junco, que ese si que sabe y si que lo explica bien:
http://www.cotasdemalla.com/
¡Animo con la cota, y sobre todo mucha, mucha paciencia!