lunes, julio 02, 2012

Argüeso 2012: jergones de paja e inscripciones en tablillas.

Acudimos de nuevo a la llamada de nuestros amigos los Iparreco iaunac, abandonando las resecas tierras castellanas y adentrándonos en las verdes, y, por supuesto, lluviosas tierras cántabras.


Porque nos llovió. Sí, otra vez. ¡Otra vez! ¡OTRA VEZ!


Menos mal que, si algo caracteriza al evento de Argüeso, es que se pueden realizar múltiples actividades en el interior del castillo, a salvo de los elementos.  Actividades tales como el patinaje armado, actividad cuyo equipamiento básico son los clásicos hierros del caballero del SXIII, el calzado con suela de cuero, y un resbaladizo suelo de madera.


Aunque bueno, en realidad miento: si algo caracteriza de verdad el evento de Argüeso, es que es, junto con Peracense, el evento SXIII de más calidad del panorama. Y no es sólo que nosotros fuéramos los que menos calidad y rigor aportábamos; sino que hay cosas, como las charlas entre entendidos de la talla de don Ximeno y de Yeyo, en las que los que estamos alrededor básicamente callamos (lo que nos dejan nuestras bocazas), escuchamos (lo que nos dejan las cofias), y aprendemos (lo que nos dejan nuestras limitadas neuronas).


Y es que al final, lo que marca la calidad de un evento, es hasta qué punto te sientes de verdad trasladado al pasado. Por ejemplo, algo tan auténtico como dormir en un jergón de paja, te traslada al pasado cosa mala. O, por lo menos, a tus costillas y a tu espalda las traslada fijo. A alguna parte.


Pero oye... que luego este dormitorio no lo ves tan fácilmente por ahí...


Ni éste...


O este comedor...








Nosotros, para variar, íbamos a dedicarnos a nuestros trabajitos. G terminó los zapatos que empezó hace ya algún tiempo...


...y siguió trabajando un poco con las tablillas.


Y ahí precisamente es a donde quería llegar yo. Porque yo iba pensando en trabajar con el telar de tablillas, que, por cierto, es algo que se está haciendo cada vez más habitual en estos eventos, ya sea a la cintura o montado sobre todo tipo de soportes.


Algún lector se acordará de que, hace poco, explicaba cómo se tejían inscripiones con tablillas, usando la técnica de tejido de doble cara. Pero eso no era más que una prueba, porque gracias, precisamente, a don Ximeno, localicé un texto que me gustó. Y que, eso sí, no puedes llevar a un evento como Argüeso impreso por ordenador sobre un blanquísimo folio: esto tienes que currártelo a mano en auténtico pergamino un papel amarillento que dé un poco el pego.


Esto sería más propio de hacer en seda, y con tres o cuatro veces más tablillas, pero oye, tampoco va quedando tan mal.


Aunque, eso sí, la cosa es leeeeeenta de hacer (y de deshacer, cuando te equivocas, ni te cuento)







Pero lo mejor, lo mejor con diferencia de estos eventos, es que todos y cada uno de los detalles contienen, ineludiblemente, las más claras explicaciones y referencias del SXIII.

Como el Olentzero.


O el mito de Sísifo de las fregonas: la cubocopia. El cubo de agua jabonosa de cuyo interior no paran de surgir más y más platos sucios.


Y que, por cierto, da pie a las más novedosas formas de hacer sudokus. (No preguntes, no pienso explicarlo)


Porque, en el fondo, no queremos que nos enseñen a pescar. Lo que queremos es que nos den el pez. Y, para eso, nada mejor que estos chicos, que se encargaron alimentarnos opíparamente.


Y eso es algo que no se puede afrontar con unos cubiertos corrientes y molientes. Es algo que sólo es digno de... de... ¡de una Cuchara Única, para dominarlas a todas y atarlas en las tinieblas!


Vale, ya sé que no te has enterado de nada de todos estos últimos comentarios. A ver si así se entiende más...





Bueno, en realidad, todo esto sólo era una estrategia para aturdirte, y que así estuvieras dispuesto a tragarte el vídeo con las fotos de mi fin de semana.





(Nota mental: decir estupideces como "menos mal que en este ambiente nadie va a ponerse a hablar de fútbol" fue un error. No sólo lo hicieron, sino que lo hicieron porque les di pie. Gentuza.)




viernes, junio 15, 2012

Telar de tablillas (5): Tejiendo con mensaje

[Actualización de 2022 al final]

 

Andaba yo planteándome algún nuevo trabajito con el telar de tablillas, cuando de pronto vi la luz: mi amiga Lydia Perea publicó un proceso de tejido que se denomina de doble cara, y que permite hacer algunas cosas de lo más curiosas.

Y claro, culo veo, culo quiero; así que me puse de inmediato manos a la obra.

(Ejem... varias de las imágenes de esta entrada se las he mangado miserablemente a Lydia, Redde Caesari quae sunt Caesaris)

En otras entradas hemos hablado del proceso básico de tejido, de cómo entender los patrones, y hasta de cómo hacer algunos diseños un tanto enrevesados. Y os habréis fijado en que todo son diseños geométricos y repetitivos. ¿Está limitado el telar de tablillas a este tipo de diseños?

Pues va a ser que no. Mira por ejemplo este cinturón alemán del SIX:

(Esto es el ceñidor del obispo Witgarius, está en el museo Kunstsammlungen de Augsburgo, y lo encontré en este libro, que, si has leído hasta aquí, ya estás tardando en comprar)

¿Y cómo se puede hacer algo así? Empecemos por el principio. Lo que hemos llamado "tejido de doble cara".

Supongamos que enhebramos las tablillas más o menos así:


Vamos a ver si nos acordamos de qué significa esto. Los bordes son de un color uniforme, nada que nos deba preocupar. Pero fijémonos en todas las tablillas intermedias. Dos agujeros consecutivos son de un color, y los otros dos, de otro. Por ejemplo, dos de color negro, y dos de color naranja:


El sentido del enhebrado puede ser siempre el mismo, o puedes ir alternando 'S' y 'Z'. Con el tejido de doble cara no nos vamos a preocupar mucho por eso. Al menos por ahora. (En mi caso, lo he hecho alternando)

 ¿Cómo conseguimos que cada cara quede de un color? Si os acordáis, en cada cuarto de giro, el hilo que se mostrará en la superficie es el que pasa por el agujero que cruza por la flecha verde:


Supongamos que empezamos con D y C enhebrados de negro; y A y B enhebrados de naranja. Los dos primeros cuartos de giro dejan el lado superior negro, y el lado inferior naranja. Si continuamos girando en el mismo sentido... el naranja aparecerá en la parte de arriba, y no queremos que eso pase. Así que lo que tenemos que hacer es invertir el sentido de giro.

Es decir: hacemos dos cuartos de giro hacia delante, y dos cuartos de giro hacia atrás. Dos hacia delante, dos hacia atrás. Dos hacia delante, dos hacia atrás...

...y nos quedará un lado negro y un lado naranja.

¿Cómo hacemos aparecer un dibujo ahí?

¡Bien, lo has adivinado! Si después de dos cuartos de vuelta no invertimos el sentido de giro de una tablilla determinada, estaremos "pintando" esa parte del otro color.

Cada dos cuartos de giro de una tablilla son un "pixel", si los haces en un sentido será fondo, y si lo haces en el otro, será tinta. Así que sólo tienes que seguir el patrón adecuado de píxeles para conseguir el dibujo 8-bits style que te apetezca:


Uhmmm... tal vez me haya pasado con esto de los 8 bits; que a alguno le sonará a chino. Vamos a traducirlo a términos textiles. ¿Has oído hablar del punto de cruz? Pues lo que he llamado pixel, es decir, dos cuartos de giro de cada tablilla, se corresponde con un cuadradito de un patrón para punto de cruz.

¿Y sabes una cosa para la que es fácil encontrar patrones en punto de cruz?  ¡Alfabetos!

(Una pista para buscar en Google: en inglés, "punto de cruz" es cross stitch)

Y ya que estamos, pues nos curramos una frasecita mona, para ver cómo va la cosa y para hacer una prueba con la que pillarle el ritmillo. 27 tablillas, oiga. Pedazo prueba.


Muy recomendable, esto de empezar con una prueba. Que, según empiezas, es facil liarte. Y, si no, mira esa lástima de "A".


Por cierto, que esto de cambiar el sentido cada pocos giros hace que sea muy fácil que se descontrole el ancho de la cinta. Así que nada mejor que utilizar una guía. ¿Has visto los eslabones de alambre que hay a la izquierda? Pues esa es la guía.


Y ahora, después de dedicar una buena cantidad de horas a un mero experimento ¡ya estamos listos para ponernos realmente en serio!


 
 

¡Actualizando en 2022!

Casi 10 años después de la publicación original. No está mal ¿verdad?
 
 
En diez años han pasado muchas cosas. Entre otras, esto de los blogs se ha ido básicamente al carajo, y ha sido sustituido por Facebook y otras redes sociales. Y fue precisamente en Facebook donde estaba yo en un grupo llamado Historic tablet weaving  y me encontré una técnica que complementa maravillosamente a la de doble cara a la hora de hacer este tipo de dibujos.

Todo empezó viendo esta foto:


Creo que hay evidentes diferencias con mi tejido ¿verdad? 

La principal, por supuesto, es que Aisling, que es quien hizo esta pieza, sí que sabe lo que hace y tiene buena mano.

La segunda, por supuesto, es que utiliza hilo de seda (y, seguramente, tablillas que no están hechas de contrachapado cutre)

Pero a la que voy... ¿Os habéis fijado en lo bien definidos que están los bordes? No hay escalones formados por una tablilla enhebrada al revés de lo que le conviene al diseño. Y eso, o has planificado el diseño con muuuucho cuidado para que encaje perfectamente, o es magia.

O no es magia. A lo mejor es algo denominado "3/1 broken twill", que se traduciría como "tejido en espiga" pero que, en este caso en el que haces diseños genéricos, no sólo cosas geométricas muy básicas, a lo mejor podemos dejar como "sarga rota 3/1". O no, yo qué sé. 

...

Vaaaale, aquí hay un tutorial. Está más centrado en el tejido en espiga con patrones geométricos, pero creo que es fácilmente extrapolable. Y sí, está en perfidoalbionés; qué le vamos a hacer.