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lunes, marzo 02, 2009

Crónicas de Lucas, el escudero: el día después.

Todo el mundo está encantado con las épicas crónicas de esos caballeros que van a las batallas, como mi señor Axil, o don Enrique de Çaragoça. Pero luego a nadie le interesa lo que tenemos que decir los pobres escuderos como yo.

Yo soy Lucas, el escudero; y soy el que sufre las consecuencias y el que tiene que arreglar todo lo que se rompe o hay que ajustar después de las batallitas de las narices.

Porque claro, los señoritos van por ahí, muy gallardos con su brillante armadura. Pero ¿por qué está tan brillante la armadurita, eh? ¡Pues porque servidor se ha tenido que pasar unas cuantas horas frota que te frota! Y no se crean vuestras mercedes que luego tienen un mínimo de cuidado con ello. ¡Quia! Los señoritos se ponen a romperse las cosas a golpes y maltratar toda la impedimenta sin la más mínima consideración; y al final acaban con todo el equipo hecho unos zorros. ¡Como que ahí está el bueno de Lucas para arreglarlo luego todo!

Hoy les voy a contar a vuestras mercedes lo que he tenido que hacer para mi señor Axil después de que volviera de batallar por tierras de Aragón. ¡Qué ya está bien, irse a Aragón de batallitas, como si no tuviera otra cosa que hacer!

Y es que mi señor Axil será todo lo que haga falta, pero luego llega, y por ejemplo se deja los cascos en el suelo de una tienda toda la noche, sin que le importe una higa que haga un frío de narices y toda la humedad vaya a condensar encima del hierro. Y el que tiene que frotar y aceitar hasta eliminar el óxido es un servidor, por supuesto. Y mi señor se va a tener que fastidiar, pero su yelmo pulido a espejo lo va a volver a dejar en ese estado Rita la trovadora; la próxima vez que lo oxide le pienso meter estropajo y se acabó el espejito.


Y es que además los caballeros van a las batallas como si fueran condesitas en la corte. Que no están a lo que tienen que estar, y no hacen más que fijarse en lo que llevan puesto los demás; y de vuelta a casa, la historia de siempre: que si "Lucas, arréglame la sobrevesta, que esta temporada se lleva el talle más alto", o que si "Lucas, a ver qué me puedes hacer con la vaina de la espada, que ya no está de moda este tipo de costura".

Y cuando llega mi señora G. y se compra un cuerno para beber, a mi señor Axil le faltó tiempo para decirme que le hiciera un soporte para el cinturón. Y mira que ya había hecho dos: pues no, el señor vio los soportes que vendía Fernando, y se le encaprichó uno igual.

Y fíjense ustedes, que seguro que mi señor se piensa que don Fernando le va a estar agradecido por hacerle tanta publicidad gratuita; pero escúchenme vuestras mercedes, que cualquier día de estos va a tener un disgusto con él por explicar a la gente cómo fabricarse uno mismo las cosas que él vende.

Aunque vamos, tampoco es algo tan complicado. Básicamente, una tira de cuero sacada de un retal suelto y con un repujado simplote...


...una trabilla sencilla, pero resultona (que mi señora G. es muy suya, y no se conforma con cualquier cosita...)


...y con un poco de betún de Judea y un par de remaches se termina el trabajito.

Que mi señora G. da casi más trabajo que el señor. Que al señor hay que limpiarle y engrasarle los zapatos después de las batallitas, pero a la señora aún la estoy oyendo: "Lucas, anda, a ver si puedes fijarme bien las plantillas de los zapatos, que se mueven y he estado caminando incómoda por todo Teruel". Y ahí que ven vuestras mercedes al bueno de Lucas, dale que te pego a la cola de contacto.


Pero vamos, que el señor Axil tampoco se queda atrás. Como con la cota, por ejemplo.

La última vez, el señor consiguió reventar la cota por el cuello, y perder varias anillas. ¿Y quién tuvo que dedicarse a agrandar el cuello por detrás para que no volviera a pasar? Pues claro, el bueno de Lucas.

¿Y qué pasó? Pues lo que tenía que pasar. Que ahora el señor se queja de que el cuello está demasiado ancho y le parece que se le va a salir la cota por los hombros. ¿Y a quién le toca estrechar un poco el cuello eliminando algunas expansiones de las que había hecho antes? Pues otra vez a Lucas, claro.


¡Y ojalá hubiera sido sólo eso! Porque lo complicado ha sido el famoso almófar. Que vale que mi señor Axil llevaba meses echando pestes de los ganchitos para sujetar el barbuquejo; pero que digo yo que podía haberlo dejado correr. Pues no, el señor se ha empeñado en cambiar el sistema de cierre.

Y fíjense vuestras mercedes que otro caballero, el Sr. Polo, le pasó a mi señor Axil el esquema de cómo hacer un cierre estupendo para el almófar (esquema que, por cierto, de nuevo proviene de Fernando Abad) Una cosa efectiva, histórica, y fácil de hacer.


¿Y que hizo mi señor Axil al respecto? Pues pasar completamente. Que si es demasiado SXIII, que si con esto voy a seguir comiendo hierro... total, que mi señor Axil se empeñó en una cosa mucho más complicada, que incluía cuero, relleno acolchado, coser un montón... qué se yo. Y todo, por culpa de los famosos baberitos cuadrados de los manuscritos, como si alguien tuviera claro lo que eran en realidad.

Así que ¡ahí está otra vez el pobre Lucas, liado con el cuero, la guata, las agujas...!

¡Y venga a coser y a coser! Que mira que no es más que coser el cuero de parte a parte sujetando el relleno, y luego coser los bordes hacia fuera enganchando anillas, ¡pero que da trabajo!


Una tira de cuero pasando por las anillas del borde superior del barbuquejo sirve para sujetarlo cerrado; y otra tira, entretejida en las anillas de la cabeza, permite ajustar bien el cuello del almófar para que quede bien sujeto y no se mueva en plena batalla. ¡Miren qué protegido que va mi señor Axil! ¡Y además, bien guapico que está, que así no se le ve la cara y eso siempre le favorece!

Y es que, mis señores, el trabajo de un humilde escudero nunca se acaba. ¡Menos mal que, al menos, su humilde servidor tiene la esperanza de disfrutar de los estrenos cinematográficos que se avecinan! Ya sean las últimas superproducciones extranjeras:

Fanitheart Official Full Trailer


O los más modestos productos nacionales, que aún con pocos medios, prometen ser de lo más interesantes.

jueves, diciembre 11, 2008

Curso interactivo de malleo avanzado: ¡Pregúntale a Julio!

Después de comprobar que me dedicaba básicamente a transmitir lo que me iban diciendo, se me ha ocurrido suicidar al intermediario y aprovechar para que otros se trabajen mi blog por mi todos os podáis beneficiar de la experiencia del maestro Julio del Junco.

Don Julio no necesita presentación, pero sólo por si alguien llega aquí por primera vez: básicamente, es el principal responsable de divulgar la fabricación de malla en castellano; además de fabricar una malla artesanal que hace quedar la malla remachada comercial como si fuera algo que estaba creciendo en ese trozo de queso que olvidaste en la cocina antes de irte seis meses de viaje.

Como este hombre es un encanto, y yo soy un puñetero enredante, don Julio ha accedido a responder directamente a las preguntas que le planteemos aquí, así que ¡El Blindado Personal se complace en presentarles a nuestra estrella invitada de hoy, el conocido artesano mallero Julio del Junco!

(Aplausos y ovaciones, por favor)

Para abrir boca, vamos a presentar algunos trabajos de don Julio, vistos de cerca. Como este ejemplo de remachada alternada con anillas sólidas en hierro, donde se puede apreciar la precisión de los picos de las anillas, la limpieza del remachado, y que apenas hay diferencia entre las anillas cerradas y las remachadas.

¿Cómo que no ves la diferencia con lo que hace todo el mundo? Espera, que comparemos. Amplía la foto de abajo, amplía...


La cosa infame que está abajo del todo es malla enfrentada de galvanizado, diámetro interno de 9mm. De esto está hecha mi cota.

Siguiendo a la izquierda, malla de enfrentada de acero con diámetro interno de 6mm. De esto son mis guantes. No está mal, pero los anillos se abrirían con cierta facilidad y pesa una barbaridad.

Arriba, mi protoalmófar de ferralla remachada, diámetro interno 8mm. Empezamos a hablar, pero tenemos anillas irregulares, malamente aplastadas y remachadas, picos que sobresalen...

Y, siguiendo a la derecha, dos ejemplos de malla de Julio, ambas con anillos remachados y sólidos alternos, y 7mm de diámetro interno. La que está más arriba es de hierro (y un anillo de bronce o latón) y anillos sólo ligeramente aplanados. La otra, de anillos planos y hierro pavonado.

¡Y ambas tienen la zona de solape a dos aguas!


¿Qué significa eso? Que el anillo no está uniformemente aplastado, sino que en el solape, uno de los lados presenta un engrose con forma de tejado, tipo la malla del ¿siglo XV?

Gran parte del truco puede estar en los troqueles de los que nos hablaba don Julio en los comentarios de la anterior entrada.

Estos troqueles, empleados para hacer las anillas cerradas, y que entiendo que se pueden intercambiar para colocar el aplastador de anillas, cuya foto solicito desde aquí:



Y, para romper el hielo, empezaré yo mismo con las preguntas (que no quita para que, cuando le pille por banda, le someta a un tercer grado durante horas)

1.- ¿Cómo corta exactamente las anillas para hacer remachada? ¿Con alguna herramienta especial? ¿Algún truco para que las "cabezas de serpiente" queden siempre tan regulares, o es sólo cuestión de práctica?

2.- El aplastado a dos aguas de anillas ovaladas ¿qué herramientas especiales emplea? En una de las dos muestras que tengo, me parece que hay un truquito: aplastar y taladrar la anilla, y luego invertir el sentido del solape ¿puede ser, puede ser?

3.- Aún no he tenido ocasión de ver en directo una pieza completa made in del Junco, y supongo que ni hay muchas en circulación, ni los dueños tienen ganas de estropearlas a la intemperie. ¿Cómo cuántas piezas tiene por ahí sueltas, y por dónde andan?

Tengo varios miles de preguntas más, pero casi que no acapararé.

¡Señores, aprovechen esta ocasión única! ¡En exclusiva, y por tiempo límitado (hasta que a él le dé la gana, para ser exactos) lancen sus preguntas al ínclito, al inconmensurable maestro Julio del Junco!

¡No se corten, porque como al final no pregunte casi nadie, voy a hacer el más espantoso de los ridículos!

(Es posible que esta entrada vaya siendo editada posteriormente si hay que colgar alguna ilustración adicional o similares)

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EDITANDO:

Si es que no sé cómo no lo vi venir. Ha sido decir que se daba por cerrado el asunto, y todo el mundo a comentar y mandar correos como locos.

Antes de nada, la imagen de las arandelas pasadas por el troquel de don Julio; donde se pueden apreciar los "antes" y los "después"



Abundando en lo indicado por Julio en un comentario, y tantas veces repetido en este blog: mucho cuidado con el alambre galvanizado. No debe ser tratado térmica ni químicamente, ya que desprende vapores muy tóxicos. Y no hablamos de"¡qué mareo más tonto!", sino más bien de "Lástima, este chico, con lo joven que era". Nada de poner al rojo alambre galvanizado. Ni de tratarlo con aguafuerte. Si te quieres librar de un galvanizado, lo metes en un saco con arena y le das vueltas en una hormigonera, todo lo demás: NO.

Sí, yo también me pregunto de dónde saca el maestro Julio esas industrias. Mis intentos de conseguir torneros que me hagan piezas en acero suelen acabar en un insalvable muro económico; no tengo ni idea de dónde conseguir que me pavonen comercialmente un cacho de malla... Los senderos de la geografía industrial son inexcrutables.

viernes, septiembre 12, 2008

La malla remachada (3): El ojo de la serpiente, o cómo preparar anillas para remachar.

Decíamos ayer cómo fabricar la herramienta necesaria para taladrar las anillas de la malla remachada. Y eso está muy bien, siempre y cuando tengas anillas para taladrar. Y lograr eso es más difícil de hacer de lo que parece.

Si sigues la técnica que yo mencionaba hace años, descubrirás que la zona solapada de la anilla tiende a no estar solapada. Vamos, que, cuando la machacas, uno de los lados resbala sobre el otro, no se aplanan bien, y, en general, la cosa queda mayormente fatal. No recuerdo dónde leí que a ese efecto de las anillas lo llamaban "orejas de conejo", pero me sentí enormemente identificado con el nombrecito.

Y luego claro, consigues tener en la mano un par de muestras de la malla remachada que hace el señor Julio del Junco, y te das cuenta de que la cosa tiene mucho más arte de lo que pensabas. Y te aseguro que, después de ver lo que hace el maestro, la malla remachada que se vende de forma comercial parece bisutería para niñas de cuatro años comparada con las joyas de una reina. Sus anillos con efecto de "tejado de dos aguas" en la zona de solape son todo un flipe (leed en su página la sección de "historia" y veréis de lo que hablo)

Por cierto, el ochenta por ciento de lo que cuento en esta entrada me lo enseñó Julio del Junco. La forma de distinguir sus enseñanzas de lo que es de mi cosecha es sencilla: si tiene pinta de ser buena idea, es suyo.

Pero al grano. La cosa comienza por la elección del alambre. Ya sabes: nada de galvanizado, el zinc desprende vapores extremadamente tóxicos al calentarlo. Hay que buscar alambre de hierro, lo más blandito posible. El alambre de ferralla, a veces llamado recocido, es posiblemente la mejor elección: es fácil de encontrar, y además queda muy bonito una vez hecho malla. ¡Ojo! El grosor habitual es 1,2mm, algo escasito. Si buscas un poco, es fácil encontrarlo de 1,5mm, mucho más adecuado para una malla de las dimensiones habituales.

Empezamos haciendo el muelle, como siempre. Esta vez, he usado una barra de 8mm de verdad para que las anillas queden un poco más pequeñas y apretadas que en mis anteriores trabajos.

En el caso de las anillas para remachar, es buena idea estirar un poco el muelle antes de cortar las anillas: te ayudará a que el solape quede lo bastante ancho, y a que los bordes del corte queden bien.

Y ahora te olvidas de herramientas raras, de saltarte una espira, y de otras zarandajas: cortas directamente con tu cortalambres favorito.

¿Dije "directamente"? Bueno, digamos que más bien oblicuamente, yendo en sentido contrario a como va el muelle, para que quede una zona de solape tan larga como puedas conseguir. Los bordes del corte van a acabar en pico (esto último es muy importante que sea así)


Nótese también que la parte de arriba de la cizalla va muy pegada al muelle. Esto es para que el pico del corte quede más bien en el centro, y no en un lado. Así, los hocicos de las serpientes quedarán más centrados, y no uno en el exterior y otro en el interior de la anilla. Sí, ya sé que no lo has entendido. Cuando hayas aplastado una o dos docenas de anillas, vuelve a leerlo y lo entenderás.

Así que tienes unas anillas recién cortadas, tal que así:


Si intentas aplastarlas directamente, los dos extremos (redonditos ellos) resbalarán el uno sobre el otro, la anilla quedará hecha un asquito, y todo será frustración y rechinar de dientes. Así que lo primero que vamos a hacer es aplanar un poco la anilla, para que los extremos se aguanten bien uno sobre el otro.

Para lograrlo, lo primero es llevar uno de los dos extremos de la anilla hacia dentro, para poder aplastar los dos a la vez. Hasta el momento, el método más cómodo que he encontrado es sujetar juntos los dos extremos con un alicate, apoyar el otro extremo de la anilla en un dedo de la otra mano, y darle un pequeño giro a la anilla.

Y sí, al cabo de un par de docenas de anillas descubrirás que eso hace daño en el dedo en el que apoyas la anilla. Pero ¿eso te va a detener? ¿A un tipo lleno de medios como tú? ¡Anda ya! Seguro que alguna solución se te ocurre.


Muy bien, ya tenemos un buen puñado de anillas con un lado metido para dentro. ¿Ahora qué?


Antes de aplastarla, vamos a tener que eliminar las posibles tensiones internas que tenga el hierro, y ablandarlo de cara a poder trabajarlo con facilidad. A este proceso creo que se le denomina normalizado, aunque tal vez sea un tanto exagerado emplear ese término para lo que vamos a hacer. Podríamos dejarlo en "quitarle las manías al hierro".

Para esto, nos va a hacer falta una fuente de calor capaz de poner las anillas al rojo. Yo me incliné por un baratísimo soplete, de los que usan cartuchos de camping gas. No es que tenga una potencia calorífica espectacular, pero para este trabajo es suficiente; y aunque resulta algo lento, es sencillísimo encontrar cartuchos de recambio. ¡Ah! Sólo por si acaso... cuando compres el soplete, asegúrate de comprar también un extintor, y de que estén siempre cerca el uno del otro ¿vale?

¿Y cómo es esto del normalizado? Muy sencillo: pones las anillas al rojo, y dejas que se enfríen poco a poco. Hasta el momento, yo diría que lo más rápido es tender las anillas en un alambre, un poco separadas (para que no se den "sombra") e ir poniéndolas al rojo. Lejos de cosas que puedan quemarse ¿entendido?



Estupendo, ya tienes las anillas sin manías. Ha llegado el momento de empezar con los martillazos.

Cuando hace un par de años hice mi primera aproximación a la malla remachada, ya conté cómo fabricar un amago de acuñador. Y, más adelante, conté cómo abusar de los amigos que saben soldar para que esos acuñadores sean mínimamente seguros para la mano que los sujeta.

Pues es el momento de usarlos en serio. Colocas el acuñador sobre la anilla...


... le metes un par de suaves y delicados mazazos, y obtienes el primer aplanado de la anilla.



Lo siguiente es volver a solapar los dos extremos de la anilla. Esto se hace empujando el extremo exterior hacia dentro, logrando la característica forma ovalada habitual del medievo.

Hacerlo es muy fácil. Lo primero, echas un extremo hacia atrás, para que puedan solaparse. ¡Ojo! ¡Siempre el mismo, si quieres que la malla sea uniforme! Yo prefiero que la anilla quede con un giro inverso al de una rosca, me resulta más fácil tejerlas. Curioso, porque al parecer eso es lo contrario a lo habitual en el medievo, y sería más normal para armeros zurdos. Item mas, según indica Julio, era lo normal en la malla romana.



Ahora sujetas la anilla de través con un alicate; y con el otro la aprietas para volver a lograr el solape.



A veces es necesario ajustarlo un poco con el alicate para que se "pisen" perfectamente bien; pero ya tenemos lista la anilla para el aplanado final. Colocas la anilla en el yunque...



... vuelves a ponerle encima el acuñador, y, esta vez con ganas ¡zasca, zasca, zasca! le metes dos o tres buenos mazazos. ¡Y tienes una anilla plana, con un precioso solape!



Y el resto es simple.

Primero, vuelves a normalizar las anillas. Sí, los martillazos las han endurecido una barbaridad, y tu quieres que el metal esté tan blando como sea posible. Así que ya sabes, otra vez al soplete.

Agarras la herramienta de taladrar anillas, clavas la punta en un trozo de cera (por aquello de lubricarla y no cargártela en unas pocas anillas), colocas la anilla en posición, y aprietas.



Y, si no te cargaste el temple de la broca que has usado como punzón, y un número considerable de otra cosas han salido extrañamente bien, taladrarás la anilla de parte a parte.



Y este agujero será el ojo que da nombre a esta entrada. Aunque mis anillas aún son francamente mejorables, podéis ver que la zona solapada se ensancha, y luego se estrecha hasta terminar en un pico. A esa forma característica se le llama "cabeza de serpiente"


Uhmmm, la verdad es que en esa foto no se aprecia muy bien. Creo que se ve mejor con el remache ya puesto.



Te gustaría que te contara cómo poner el remache ¿eh? Pues se siente, te vas a tener que esperar a futuras entradas.

martes, julio 22, 2008

La malla remachada (2): Dos años haciendo acopio de voluntad y algorítmica.

Pues sí, mis primeros escarceos con la malla remachada se remontan a hace un par de años, cuando la malla era prácticamente mi único objetivo en esto del armadureo.

Y, digamos, no llegaron al mejor de los puertos.

Aplasté alguna anilla. (Y aplasté algún dedo). Afilé alguna broca. (Y me cargué alguna broca). Modifiqué algún alicate (Y me cargué algún alicate) Intenté taladrar alguna anilla para remacharla (Y me cargué un número considerable de anillas sin éxitos dignos de mencionar) Intenté poner un remache medio serio a los patéticos restos que tenía (Y terminé de cargarme las anillas)

Hoy en cambio... hoy... ¡Una esperanza nueva renace!

Porque aún no tengo muy claro si voy a tener éxito en mi gloriosa cruzada, pero, mientras tanto, quiero poner las herramientas de producción en manos de los productores; y, cual Prometeo de la malla remachada, haceros conocedores de algunos de los más arcanos secretos del gremio.

(Si hay entre los lectores algún psicólogo especializado en delirios de grandeza, se ruega envíe urgentemente un correo con sus datos de contacto a mi dirección: emperador_absoluto@todo_el_universo_conocido.all. Trataré de concederle audiencia en cuanto tenga un momentito)

Porque, aunque todavía no he empezado con la fabricación de las anillas, sí que he conseguido preparar una de las herramientas básicas. Creo. Bueno, es muy posible que sí, hay un punto que no sé si será correcto, pero que tendrá fácil solución si no lo es.

(Acnolegeador: prácticamente todo lo que sigue está inspirado, por no decir directamente transcrito, de los correos al respecto que generosamente tuvo a bien intercambiar conmigo el maestro Julio del Junco. Que, por cierto, he tenido en la mano un par de retales de malla remachada fabricada por él, y es un trabajo que uno esperaría encontrar en una joyería. La malla remachada que se vende comercialmente, a su lado, es bisutería de plástico comparada con un collar de diamantes.)

Como dijo el giróscopo, centrémonos. Hoy vamos a fabricar la herramienta básica para taladrar las anillas; algo que, para ponernos técnicos, podemos denominar punzonadora de anillas.


[Mode tecnófilo on]

Y como soy informático, y le tengo costumbre, os voy a poner un algoritmo lo más completo posible. (Había pensado en escribirlo directamente en Beginners All-purpose Simbolic Instruction Code o en Siplasplas, pero es que las funciones del draiver de la taladradora no están documentadas en ninguna parte; así que tendré que conformarme con pseudocódigo, eso sí, con Sintach Jailaitin)

/*Creo que esto va a resultar algo confuso para los que no hayan programado nunca, e incluso para los que lo hayan hecho y no sean absolutos frikis tecnófilos extremadamente enfermos. Recomiendo que mires las fotos del resultado final antes de empezar a leer esto, o te vas a perder con mucha facilidad*/

/*Si, de todas formas, no entiendes nada, es perfectamente normal. Pero a veces un informático tiene que hacer lo que tiene que hacer*/


Paso1- Consigue un par de alicates, más bien gordos /*tienen que tener mucha "carne" donde morder para poder hacerles las perrerías que vamos a hacerles a continuación.*/


Paso2- Si los alicates tienen el exterior curvado, o biselado, entonces, alísalo con la radial /*Esto es para que la broca que usaremos a continuación no resbale hacia fuera*/


Paso3- Ejecutar procedimiento Taladrar el alicate, en línea recta desde el exterior hasta el mismo centro del círculo hueco del alicate, por los dos lados.

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Procedimiento Taladrar: /*Vamos a pasar unos tornillos a través del alicate, que tendrán que ser tan gordos como permita el grosor del alicate*/

T.1- Si sabes lo que es un macho de roscar, Y puedes tener acceso a alguno, entonces consulta en esta página el grosor de la broca. /*Yo utilicé tornillos de métrica 5, lo que, según la tabla, significa un taladro de 4,2mm, así que empleé una broca de 4,25, que es lo más parecido que había en la ferretería*/

Si no lo sabes, usa una broca del mismo diámetro que el tornillo que vas a pasar. /*En este caso, la fijación de los tornillos dependerá totalmente de que vayan cuidadosamente fijados con tuercas, bien apretadas sobre el alicate. Ver ilustraciones finales*/

T.2- Taladra uno de los lados del alicate.

T.3- Taladra a continuación el siguiente lado del alicate. /*Así debería garantizarse que ambos taladros están perfectamente alineados*/

T.4- Contempla cómo se rompe la broca.

T.5- Vuelve al paso T.3 hasta que te des cuenta de que así no conseguirás nada O te quedes sin brocas del diámetro adecuado. /*Lo que suceda antes*/

T.6- Taladra desde el otro lado hasta el centro, haciéndolo lo mejor que puedas para que ambos taladros queden perfectamente alineados.
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Paso4
- Corta la punta del alicate con la radial


Paso5- Corta todo lo que sobresale en el interior del alicate con la radial, por ambos lados.


Paso6
- Elimina los picos con la radial y un disco de desbastar, pero dejando suficiente material para que el alicate haga tope al cerrar.


Paso7
- Si No tienes algo parecido a esto:


Entonces vuelve al Paso1 .

Paso8- Dale una pasada de amoladora para redondear las aristas, y una pulidita básica. /*No se sabe de ningún artesano que haya sufrido una apoplejía por tener herramientas mínimamente presentables*/


Paso9
- Si vas a roscar los agujeros entonces /*Ver procedimiento Taladrar*/

9.1- Utiliza el macho de roscar /*Suelen venir en juegos de tres para cada paso; se recomienda empezar por el primero y seguir en progresión, preferiblemente con una gota de aceite lubricante*/

9.2- Si se parte la punta del macho de roscar dentro del alicate, entonces

9.2.1- Taladra la punta del macho de roscar para sacarla con una buena broca para metal.

9.2.2- Contempla cómo la punta del macho de roscar se relaja ante el suave masaje que le estás dando y cómo se va redondeando la punta de la broca.

9.2.3- Vuelve al paso 9.2.1 hasta que te des cuenta de la inutilidad de intentar taladrar el mucho-más-duro-de-lo-que-puedas-llegar-a-pensar material de un macho de roscar, con una vulgar broca.

9.2.4- Tira los alicates con el macho de roscar clavado. Vuelve al Paso1 /*Sí, esto explica por qué, en las siguientes fotos, los alicates modificados son distintos*/

Paso10- Introduce un par de tornillos /*Este paso sirve par comprobar que todo ha ido bien. Si no entran, ir a Error*/


Paso11- Corta los tornillos a una longitud adecuada. /*Siempre, siempre, SIEMPRE que le hagas perrerías a la rosca de un tornillo, mete antes una tuerca. Al sacarla, restaurará en gran medida los desperfectos que hayas hecho en la rosca. Porque si no está dentro antes... luego no entrará*/



Paso12
- Lija la cabeza de un tornillo hasta dejarla lisa y sin marcas /* Esto va a hacer de yunque, o, para ser más precisos, de matriz de la punzonadora. Debe ser liso para no marcar las anillas*/

Paso13- Lija la punta de otro tornillo /*Este va a sujetar el punzón, tampoco debe marcar las anillas*/

Paso14- Taladra longitudinalmente el tornillo al que has lijado la punta, hasta una profundidad de entre 5 y 8 milímetros, con una broca de 1 o de 1,5mm.


Paso15- Contempla cómo se parte la broca /*Lo más probable es que deje la punta dentro y sea imposible sacarla*/

Paso16- Vuelve al paso14 hasta que te hartes O te quedes sin brocas O te quedes sin tornillos

Paso17- (Destempla la punta del tornillo O consigue un tornillo de hierraco vulgaris) Y taladra despacio, echando aceite lubricante cada poco. /*Con suerte, así romperás pocas o ninguna broca. Y es probable que hasta consigas sacar alguna punta rota del agujero*/

Paso18- Ejecutar procedimiento Lijar sin destemplar la parte de atrás de una de las brocas rotas hasta darle más o menos la forma de una punta de destornillador.

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Procedimiento Lijar sin destemplar:

L.1- Usa una lima y mucha paciencia para dar forma a la broca.

L.2- Contempla cómo se queda exactamente igual, sin el más mínimo arañazo, pasada tras pasada.

L.3- Vuelve a L.1 hasta que te des cuenta de lo inútil de tu esfuerzo.

L.4- Usa un disco de lijar a velocidades extremadamente bajas para lijar la broca sin calentarla en exceso.

+++Compiler warning: es posible que la técnica del paso L.4 destemple la broca de todas formas, aún no lo tengo claro+++
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/*A estas alturas, probablemente ya tendrás cosa de media docena de brocas rotas, así que tienes material de trabajo de sobra*/


Paso19- Corta la broca de forma que encaje en el taladro que has hecho, y sobresalgan alrededor de 2mm de punta.


Paso20- Inserta el recién creado punzón en el tornillo


Paso21- Monta los tornillos tal como irán /*Ojo: el punzón debería apuntar ligeramente hacia dentro (apuntar un pelín al mango del alicate) y su "filo" ser paralelo al eje longitudinal del alicate. En otro caso, se partiría antes*/


Paso22- Marca ligeramente con el punzón el punto de contacto en el "yunque"

Paso23- Taladra la cabeza del tornillo "yunque", en el lugar marcado, con una broca del mismo tamaño que la usada para el punzón, hasta una profundidad en la que quepa cómodamente la punta del punzón. /*Ver puntos 14 a 17 para detalles de implementación*/

Paso24- Si la has destemplado antes, templa de nuevo la matriz. /*En futuras releases, hablaremos con más detalles de los procedimientos de templado y destemplado. Por ahora, se destempla poniendo al rojo y dejando enfriar poco a poco. Se templa poniendo al rojo (algo más intenso) y enfriando de golpe. A falta de fragua, se pueden conseguir sopletes de gas muy económicos para estos menesteres. Nótense los guantes y el extintor*/


Paso25- Monta el invento, de forma que el punzón y la matriz coincidan bien. Utiliza un poco de fijatornillos para que nada se mueva. /*El punzón debería ir fijado al tornillo con cianocrilato. Temporalmente, yo lo he fijado con fijatornillos, dada mi escasa fe en haber ejecutado con éxito el paso18, y en la esperanza de que eso me permita extraer el punzón si algo va mal*/



Delivery notes: nuestro equipo de SQA aún no puede garantizar al 100% la correcta adecuación del sistema a los requerimientos originales, por lo cual aún se debe considerarse como una versión beta.


[Mode tecnófilo off]


OK, acabo de releer la entrada, y hasta yo mismo reconozco que me he pasado, y que el lector de este blog no se merecía esta crueldad. Pero qué le vamos a hacer, no tengo la más mínima intención de volver a escribirla.

(A ver, panda listos: sí, yo también veo bastantes fallos en el algoritmo, pero hacerlo realmente completo sería brutalmente árido para el lector, ¿vale?)

En futuras entradas, espero haber tenido tiempo para experimentar con la fabricación de anillas dignas de ser remachadas, y haber podido probar la efectividad de esta herramienta. Mientras tanto... el tiempo escasea, el verano lleva aparejadas actividades que me alejan del armadureo.

Como muestra, un botón: el pasado puente me lo tiré de juerga con estos amiguetes:




Y si os parece que la frecuencia de las entradas ha bajado... pues sí, lo ha hecho. Y más que lo va a hacer, porque este blog queda oficialmente


Aún me quedan un par de días en que responderé a los comentarios, pero nada de nuevas entradas hasta pasado lo más duro del estío. ¡Nos vemos a finales de verano!