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martes, marzo 11, 2008

Gambesón y sobreveste: trapitos

No todo va a ser ponerse encima trozos de lata, alambre, o pellejos de vaca. De vez en cuando, y siempre con moderación, hay que hacer algunas concesiones, y usar algo de tela.

Y de eso voy a hablar hoy: del gambesón de manga larga y la sobreveste que alguno ya habréis visto en las fotos del evento de Teruel.

El gambesón, como todos ya sabéis, es una prenda acolchada que amortigua los golpes, y que puede llevarse debajo de la armadura (en este caso de la cota) o directamente como protección externa.

Es una prenda realmente entretenida, porque aúna muchas características sorprendentes:

- Pesa un montón
- No es que moleste al moverte, pero agobiar, agobia lo que no está escrito
- Es muy complicada de hacer medio bien (aunque muy sencilla de hacer rematadamente mal)

Hace ya tiempo, aproveché una visita a casa de mi madre para plantearle el desafío. Oye, mamá, ¿tu te atreverías a hacerme un gambesón?

Y la pobre aceptó. Y es que mi madre es una santa.

Rebuscando por internet, fui recopilando información y fotos para llevárselas y que le sirvieran de guía. Así di con multitud de páginas en las que había imágenes, definiciones básicas, instrucciones simples, patrones de riquísimos gambesones del SXIV, interesantes estudios, e incluso detalladas instrucciones incluyendo medidas a tomar.

Si de verdad estáis interesados en fabricar un gambesón, bajaos los documentos de los dos últimos enlaces del párrafo anterior. Y no os perdáis esta colección de fotos de Fernando Abad (famoso, y con razón, por sus excelentes gambesones) en plena fabricación de una de sus obras.

Una vez establecidas las fuentes documentales, el siguiente paso era conseguir los materiales. El lino que forma tanto el interior como el exterior fue sencillo de encontrar. El relleno, que al final fue guata, tampoco fue difícil de localizar, aunque no os imagináis lo chungo que es llevar un enorme rollo de guata en una Vespa.

Sí, ya sé que la guata no es la mejor opción, y que puede dar muchísimo calor. Pero qué queréis, las limitaciones técnicas de la máquina de coser, que no daban para nada mucho más sólido.

Este fue el modelo básico de gambax seleccionado. No muy largo, manga larga, y cuello bien protegido, todo ello a implementar por mi madre. De engorrinarlo como en la foto ya me encargo yo, y además mi bigotón mola mucho más, y es mucho más largo que el del tío de la imagen, ónde va usté a pará.


Del diseño del gambesón, sólo puedo decir que el nacimiento de las mangas debe ser muy ancho, haciendo bolsa, para que al levantar el brazo no tengas que levantar todo el peso del gambesón (y de la armadura que lleves encima...)

Además de eso... mi madre acabó desesperada después de media docena de patrones, y me dijo: "Mira, yo te lo voy a hacer de todas formas, porque no me pienso dejar vencer por esto; pero hazme el favor de comprarte uno que te guste y traérmelo para que pueda ver cómo está hecho; que con estos papelajos no me entero de nada"

Y, dicho y hecho, me compré este bonito gambesón que ya presenté hace tiempo, y con el que habéis visto a Arant en Teruel.

Y a partir de ahí... pues para mi es terra incógnita, en la que habitan dragones máquinas de coser, sisas, remates, pespuntes y otras criaturas mitológicas.


El gambax colgado de una percha tiene un indefinible aire de... ¿camisón?


Puedo decir que la doble capa de guata va cosida entre las dos capas de lino, de forma que no se menea ni por casualidad, aunque, por contra, esto implica que el acolchado es muy fino. Resulta aproximadamente la mitad del acolchado del gambax comprado, que, a su vez, es de los denominados "gambesones ligeros" por Fernando.

No me pareció que diera excesivo calor. Claro, en Teruel y en Febrero. Ya veremos en Agosto.

Está claro que esto resultará de lo más fresquito en verano.


Y hablando de Agosto y de llevar armaduras. Cuando los caballeros europeos se fueron de parranda a las cálidas tierras del sur, por no sé qué disputas vecinales sobre a quién pertenecía el rosal del jardín de atrás, se encontraron con que sus atavíos resultaban... no sé... molestos.

Y se fijaron en que sus pares árabes no parecían estar tan al dente como ellos, gracias a que llevaban, encima de sus trastos metálicos, una capa de tela que les protegía del ataque directo del sol. Y es que poder freir un huevo sobre una cota de malla que llevas puesta no debe ser muy agradable.

Rápidamente imitaron el invento, y se lo trajeron de vuelta a Europa. Por cierto, hay quien dice que en el lluvioso norte este trasto no protegía del sol... pero que su continuo roce con la malla la protegía en cierta manera de la oxidación de la humedad. No lo tengo yo muy claro, la verdad.

El trapito en cuestión se llama sobreveste o sobrevesta. Hay quien lo llama veste, pero estoy casi seguro de que eso es otra cosa.

Hace ya cosa de un año, el recientemente recuperado aprendiz ya habló de la sobrevesta y de dónde comprarla (tengo que poner esta página entre mis enlaces permanentes de una vez)

Yo, por supuesto, soy demasiado tacaño para semejante despliegue de consumismo; y, una vez más acudí a mi madre. Lino verde para el exterior, lino crudo para el interior.

¿El patrón? Hay quien emplea un simple rectángulo muy largo con un hueco en el medio para la cabeza, y unas cintas en los laterales para atarla cerrada. Mi madre, por supuesto, jamás se conformaría con algo así de simple, y utilizó el patrón que viene al final de este imprescindible documento (que se complementa, por cierto, con este otro)

Pues sí, colgada de una percha, parece la madre de todos los trapos de cocina.


¿Consejos para la sobreveste? Pues es fácil. Si tienes una cota de caballería (con aberturas delante y detrás) o de infantería (con aberturas a los lados) pueeeees... procura que las de la sobrevesta coincidan.

La sobreveste debe quedar muy ancha para no molestar con todo el hierro debajo...


...pero es extremadamente cómoda si no llevas peso y vas fresquito.

Por otra parte, a mi me gustaba la idea de una sobrevesta realmente larga, pero me pasé. El motivo de que esta entrada del blog haya tardado tanto es que la sobreveste estaba devuelta a toriles para ser acortada... después de habérmela pisado cada vez que subía o bajaba escaleras en Teruel. Es decir, cada diez minutos.

miércoles, diciembre 27, 2006

La cofia de armas: Ha llegado la madre de todas las capuchas

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Desclamador: puede que el nombre correcto sea “Cofia de armar”, acabado en R, lo he visto de ambas formas. Que luego me vienen los puristas y me calientan las orejillas.
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Ponerse un almófar directamente encima del pelo se considera poco elegante. Por un lado, el sudor ayudará a oxidar el invento, y por otro, se te engancharán los pelos en las anillas, y te harás una depilación traumática al menor movimiento (como si uno no tuviera ya suficiente con su alopecia natural, para encima autoinducírsela)

La solución lógica es ponerse una cofia debajo del almófar. Claro, que si estamos hablando de armaduras, tampoco te vas a calzar una cofia a lo Laura Engels.

(Me siento viejo al darme cuenta de que la mitad de los posibles lectores pueden ser demasiado jóvenes como para haber entendido esa última referencia)

Pues no, lo que necesitas es una cofia realmente seria. La malla o el yelmo pueden detener un filo, pero el porrazo… el porrazo te lo comes íntegro, sobre todo con la malla. Tu lo que quieres es un señor acolchado. Cualquier motero lo sabe: lo que protege del casco no es la parte dura de fuera, sino las dos pulgadas de poliestireno expandido que lleva por dentro (Vale, vale, corcho blanco) (Vaaaale, porespán. Pero esa tenías que haberla sabido)

Hay múltiples evidencias históricas de las cofias de armas, están presentes en innumerables ilustraciones de la época. Pero la auténtica necesidad de llevar un buen acolchado la podéis ver, no sólo en la página de Julio del Junco que siempre menciono, sino que hay por ahí algunos otros estudios realmente impresionantes.

Así que has decidido hacerte con una bonita cofia acolchada. Existen en Internet muchos sitios donde las venden o dan instrucciones de fabricación (una pista: en inglés se llama “arming cap”)

Yo me decanté por una solución intermedia: liar a mi querida madre para que me la hiciera. Su instinto de costurera le hacía rechazar el más simple patrón en dos piezas, debido a su falta de ajuste, así que nos fuimos a por un modelo de tres piezas como el último de esta web. Quizá sea un pelín anacrónico en un contexto previo al siglo XII o XIII, pero bueno, ¿acaso no podía haber alguien con ideas avanzadas de costura en tu aldea?

Para su fabricación, se utilizó lino y un relleno a base de dos capas de guata de la que puedes encontrar en cualquier tienda. Vale, ya sé que no es un material histórico, pero no me voy a poner a buscar pelo de caballo a estas alturas.

No estoy seguro de que el resultado sea de la densidad habitual para este tipo de prendas (la cual, por otra parte, supongo que debió variar muchísimo a lo largo del tiempo) Lo que si se, es que es lo más gordo y denso que pudo manejar la máquina de coser de mi madre, y que puede amortiguar un buen golpe.

Dadas mis nulas capacidades costuriles, describiré el proceso lo mejor que pueda:

- Se lava el lino (para que encoja lo que tenga que encoger antes, y no después de cortarlo a medida)

- Se cortan las piezas conforme a unas medidas místicas que no entiendo. El modelo en tres piezas necesita ocho piezas (¡Guau!): la parte de fuera y de dentro de cada una de las tres partes, y las que harán de cordelitos de anudar la cofia. Mi madre también utilizó unas tiras de tela para que las costuras quedaran no-sé-cómo que es mucho mejor que de la otra forma. O algo así.

- Se cose cada parte, a base de (¿se llaman pespuntes, o no se llaman pespuntes?) para que el relleno quede bien sujeto. El relleno va por el interior, como su propio nombre indica (si no, el interior quedaría "revacío", jua, jua, mira que estoy ingenioso hoy). Se considera positivo dejar la tela suficiente para unir las piezas entre si.

- Se unen las piezas entre si, procurando que las costuras visibles estén por dentro y la parte más bonita por fuera.

- Se engorrina todo el invento, con sudor por dentro y manchas de metal y aceite por fuera


Bueno, supongo que con el nivel de detalle con el que os lo he descrito, no tendréis ningún problema en fabricaros vuestra propia cofia de armas. O a lo mejor tiráis por la calle de en medio y os envolvéis la cabeza en varias capas de plástico de burbujas, que debe ser muy similar en cuanto a protección y en cuanto al calor que da.

Ah, ¿que no conoces a nadie que sepa coser, pero que la quieres a medida? Mira que estamos pijos hoy. ¿O es que ya has estado practicando sin ella, y tienes la cabeza tan llena de bollos que te hace falta un diseño especial? Bueno, no te preocupes seguro que Alraune te la fabrica sin problemas. (Alraune, si estás leyendo esta publicidad gratuita, podrías tenérmelo en cuenta y compensarme con, no sé... un detallito... ¿una sobrevesta bordada y unas calzas a juego, por ejemplo?)

(Y yo que pa mi que no va a colar, lástima...)